2011/03/22

REMEDIOS LA DE LA MUELA

Tropiezas con un amigo que salió a fumar y había dejado la botella de sidra en la barra. No le quieres dejar solo. Como no teníais prisa y nadie te esperaba en casa, dais un repaso al guirigay político local, autonómico y nacional: la derecha, fraccionada; los socialistas, con el caso Riopedre ahí (si alguien lo quiere llamar caso Renedo, que lo llame); la izquierda desunida con un lío en el que los oficiales de aquí son los críticos de allá. Hasta Rivi, que era la oposición que se oía en el Ayuntamiento capitalino, pierde crédito por el continuo personalismo. Zapatero remendando, haciendo y deshaciendo. En Andalucía, con el lío de los ERE’s. Conclusión: la alternancia caerá como fruta madura. Aire, aire.

Cuando ya estáis a punto de disolver la reunión, entra un amigo de tu amigo que resulta ser Guardia Civil por Castilla. Hablando y hablando, realizó labores de vigilancia en La Muela, cerca de Fierros, al principio de los setenta. Pasaba Franco o pasaría al día siguiente y había que custodiar las curvas. Allí estaba el pobre guardia contando las horas, con un sol de justicia, muerto de hambre, sin nada que llevarse a la boca, cuando cerca de las cuatro de la tarde, salió una paisana de aquellas casas de allí debajo de la curva:

- Toma, chaval, esti cachu de empanada pa que comas algo.

Ayer, llegó a Asturias por el Pajares. Haría veinte años que no hacía ese recorrido. Al pasar por la Muela se acordó de aquella mujer, Remedios la de La Muela. ¿Era una obra de caridad? ¿se acordó de su sobrino político, también guardia civil? ¿un remango de los de Remedios?

Por esa buena obra, el Guardia conserva un buen recuerdo de La Muela.

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