2016/07/21

ASÍ EMPIEZA LO MALO, de Javier Marías

Uno de los objetivos a cumplir cuando se lee es un libro es descubrir el porqué del título. Si la explicación es obvia o explícita, queda uno satisfecho (¡Ah, claro!), en otras ocasiones cuesta algo más dar con ella, en algunos no se consigue nunca. Muchos libros y títulos de Javier Marías remiten a frases de Shakespeare. Este es uno de ellos. Las alusiones al dramaturgo inglés son variadas a lo largo de la novela.

“Cuando uno renuncia a saber lo que no se puede saber, quizá entonces, parafraseando a Shakespeare, quizá entonces empieza lo malo, pero a cambio lo peor queda atrás”.

La novela plantea el derecho individual al olvido para aquellas ocasiones en las que saber, más que aportar, des-aporta. Otras veces no hay exactamente olvido, pero sí tergiversación, no siempre consciente, lo vemos a cada momento. Varias personas fueron testigos de un hecho: unos lo olvidaron, otros lo recuerdan fotográficamente y hay quien conserva una imagen borrosa y discordante. Esa verdad a veces falsa es la que finalmente funciona porque es lo que uno recuerda. Solamente se necesita un poco de honradez o humildad intelectual para reconocerlo.

 Sin que sea, crees, el objetivo de la novela, a veces trasluce el resquemor por el ostracismo a que se sometió a Julián Marías, el padre del autor, y que fue objeto de otras novelas, pero en este se tocan muy tangencialmente olvidos ignominiosos. El olvido, como riesgo de generar un relativismo moral.   

“Hay cuestiones en las que es preferible mantener una sospecha no acuciante, llevadera, que perseguir una entereza decepcionante o ingrata, que lo obliga a uno a vivir y contarse algo distinto de lo que vivió desde el principio, como Muriel había dicho más o menos, en el supuesto de que sea factible anular lo ya vivido, o sustituirlo. Puede que ni siquiera lo sea anular o sustituir lo creído, si se ha creído mucho tiempo”.

No es incompatible con lo anterior la esclavitud del saber cuando se combina con la obligación autoimpuesta de silencio.

“Lleva infinito trabajo silenciar lo cierto o contar embustes, mantenerlos es tarea titánica y más aún recordar cuáles son. El temor a meter la pata y a contradecirme sin darme cuenta, a ser pillado en un reinicio, a desdecirme sin querer, me fuerza a no bajar nunca la guardia y me resulta agotador. A estas alturas la verdad es inexistente y ha sido sustituida, sólo cuenta la que hemos vivido a partir de su suplantación. Puede que aquel engaño lejano se haya convertido en la verdead. Nada va a cambiar mucho porque ahora sepas la que un día fue”.  

Plantea también la cuestión del arrepentimiento, o por mejor decir, la necesidad de que el razonamiento doblegue a los impulsos, en lo que ves un reflejo de la frialdad que la persona de Marías te sugiere, frialdad que ayuda a la reflexión antes de actuar para evitar tardíos e inútiles arrepentimientos.

“Hay tanta gente que llega a un sitio de paso y después no hay manera de echarla y permanece allí media vida. Nunca hay que dejar entrar a nadie, ni un solo día, a menos que esté uno dispuesto a que se quede para siempre”.    


A la vista de las líneas que acabas de escribir podría pensarse que no leíste una novela sino un tratado filosófico, sin embargo la novela cuenta una historia cinematográfica, no en vano uno de los protagonistas es un antiguo director de cine y la técnica narrativa y la intriga del séptimo arte penetran toda la trama.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Entre la filosofía y la literatura. Lo lúdico y lo didáctico, lo ejemplificante, lo filosófico. Literatura como historia de esa realidad ficticia que sólo existe en la mente del escritor, con la complicidad de los lectores en la creación de un mundo donde todo se puede controlar. Literatura y ensayo. Novela histórica. Siempre más interesante que la realidad no novelada. Y eso que ahora la realidad está tan candente que dentro de unos años, cuando la leamos en una novela, nos parecerá mucho más emocionante, según nos la cuente Javier Marías, o Arturo Pérez. La historia la están escribiendo día a día los periodistas y es muy distinta según el medio que les paga. La realidad, si no es novelada, no es atractiva. Es bueno que se pueda contrastar el gobierno municipal de Madrid entre Ana Botella y Manuela Carmena y ambas tienen comentarios a favor y comentarios en contra. En Barcelona también se está llevando a cabo esta experiencia. Y en Cádiz. Los novelistas históricos o ensayistas, tienen donde inspirarse.